Remiendos como solución en Cuba

Con falsas promesas, estimulan y engañan a la juventud oriental

Por Aarón Isaac/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Como designio divino, las provincias orientales, están destinadas a paliar el déficit de recursos humanos en la capital del país. Constructores, maestros, enfermeras, policías, hasta choferes de ómnibus urbanos, forman un ejército para llenar el vacío de fuerza de trabajo.

El interior del país, como se le conoce y nombra a la parte de la isla que no sea de la capital habanera, posee un enorme “ejército de reserva”, principalmente jóvenes, que carecen de oportunidades dentro de sus territorios de origen y son llevados en masa para ejercer sus labores que los habaneros no les interesan desempeñar.

Por la premura de ocupar el vacío, son preparados con urgencias, contrarreloj y al enfrentarse a la realidad pasan a agravar más el problema, creando un nefasto resultado. Las autoridades públicas han tenido que asumir los errores por continuar su política de “remiendos” a su grave crisis cíclicas.

A la dirección de los asuntos públicos les faltan cientificidad y permanente investigación. Todo lo resuelven con la improvisación y el voluntarismo como forma de salir del paso a las imposiciones partidistas ante el verdadero caos institucional de más de 60 años sin solución.

Cuando el gobierno decidió crear el trabajo por cuenta propia, como una forma de empleo no estatal, estaba muy lejos de la realidad que se le avecinaba. Nunca imaginaron el éxodo de los trabajadores del Estado a la nueva forma de empleo, donde podían disponer de su tiempo, tener su propia jornada laboral, además de desempeñar labores que verdaderamente satisfacen sus necesidades económicas.

Comenzaron los centros laborales estatales a sufrir la falta de fuerza de trabajo y el Estado veía en peligro sus intereses y comenzó a cancelar las patentes, contratos y cada vez era más difícil obtener el permiso como trabajador por cuenta propia. Las provincias orientales fueron las más estranguladas y volvió a aumentar el “ejército de reserva” para la capital.

Con las falsas promesas, estimulan y engañan a la juventud oriental, convirtiéndolos en esclavos asalariados. Viviendo en albergues por más de 5 y 6 años, que siguen el contrato en el tiempo a laborar en la capital. Estos emigrantes gozan de ciertos privilegios, ya que como trabajadores en la capital, no son deportados por las autoridades policiales, aunque muchos de los policías también son emigrantes orientales, pero como: “No hay peor cuña que la del mismo palo”, muchos se exceden en sus funciones.

Cuando el menor de los Castros entregue la presidencia del país, le dejará una “papa caliente” a su sucesor, que recogerá los mismos errores, existentes, los mismos problemas y solucionarlos no va a ser nada fácil. Si continúan poniendo remiendos y cuentos y enarbolando su política de imposición partidista.

Nuestro Héroe Nacional José Martí dijo: “La mejor medicina es la que precave, no la que cura”.

El próximo presidente tendrá que curar los males como gangrena se extiende por toda la Nación por más de 60 años de gravedad y precaver el futuro. Erradicando un legado de promesas incumplidas del régimen Castrista y conduciendo al pueblo al verdadero cambio Democrático y donde se empodere de su destino “con todos y para el bien de todos”.

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