Los cambios después de Raúl Castro

“Quitaron la tarjeta blanca, permitieron a la gente a viajar, a vender sus casas, sus carros…”, dice uno de los consultados

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Cubanos consultados sobre si durante el mandato de Raúl Castro existieron cambios en Cuba, respondieron desde sus puntos de vistas.

Mario, ingeniero de la construcción, vice jefe de un contingente en La Habana, asegura que “si, hubo cambios evidentes, impensables. Recuerdo que en 1994 un cubano no podía andar con un extranjero a menos que tuviera un permiso. Yo era estudiante en ese tiempo y me detuvieron al intentar vender unos caracoles polimitas a unos turistas en la calle 3ra y 70”.

Agrega: “Me las vi negras cuando los policías me esposaron y me subieron al auto patrullero. Para colmo me hallaron 7 dólares en el bolsillo y aquello fue tremendo, por el alboroto que formaron parecía que hubieran encontrado no sé… heroína por lo menos, Les rogué varias veces que me soltaran y a medio camino detuvieron el auto, me quitaron las esposas y me dejaron ir. Se quedaron con el botín incautado. En aquel tiempo casi todos los policías y los funcionarios del gobierno eran corruptos, quizás por  el caos imperante no lo percibían así. Esa situación duró hasta principios del siglo XXI. Hoy aquellas regulaciones se ven como absurdas. Algunos  jóvenes no creen que sucedieran,  pero sí.  Soy uno que lo sufrió en carne propia”.

María Concepción, residente del reparto Flores, profesora de danza contemporánea, expone otra prohibición absurda: La entrada a los hoteles.

“Mi padre me llevaba de niña los fines de semana al Habana Libre, al Riviera, al Neptuno, al Comodoro… Nos sentábamos en el lobby a  conversar, en voz baja, y él me explicaba. No hacíamos nada, solo mirar. Si algún custodio le preguntaba, decía que estaba esperando a un huésped para recoger un paquete. Estaba prohibida la tenencia de dólares y además no existía nadie que nos las enviara desde el extranjero, tampoco mi padre nunca se enroló nunca en negocios turbios, por eso solo permanecíamos horas enteras sentados en los butacones. Ahora pienso que constituía una especie de victoria para él estar sentado allí, conmigo, en el lujo que no teníamos en el hogar, desafiando una prohibición del gobierno. No sé porque  hacia eso todos los domingos, tal vez fuera su forma de disentir, lo cierto es que cuando mis amigas hablaban de esos hoteles, resultaba que yo los conocía y hasta podía describirlos por dentro, una información que me ponía en ventajas sobre el resto de las alumnas”.

Rebeca, dueña de una cafetería de Santa Fe, asegura que con Raúl Castro hubo una apertura, un despegue, del anacronismo impuesto por Fidel.

“Recuerdo que cuando niña estaba prohibido hasta vender durofríos. Yo siempre soñé con ser dueña de un negocio, porque mi abuela me contaba que su familia antes del triunfo de la revolución tenía una  panadería y una fonda. Yo les preguntaba cómopudieron perder todo eso y el miedo la cohibía, me abrazaba, me pedía que hablara en voz baja. Nunca me dijo que se la quitaron. Lo supe solo mucho tiempo después que murió. En 2010 cuando autorizaron los negocios particulares fui una de las primeras en poner una cafetería, en honor a mi abuela y a su familia, aunque no todo es color de rosas en este negocio. Se sufre mucho, con los precios, con los impuestos y con las multas y el soborno de los inspectores”.

Vladimir, ex profesor de economía política y hoy dueño de un taller de mecánica, asegura que con el gobierno de Raúl en Cuba ha habido cambios.

“No como los cubanos quisieran, pero como dice el refrán, del lobo un pelo. Quitaron la tarjeta blanca, permitieron a la gente a viajar, a vender sus casas, sus carros… Cuba era un país esclavizado jurídicamente, por muchas leyes socialistas absurdas que se han ido desmontando, pero continúa el pueblo sin libertades. No hay elecciones, no puedes expresarte libremente, si asociarte con quien quieras, ni escribir lo que pienses. En la escuela, en el trabajo, en la cuadra, hay un ojo vigilante que te observa, atento, eso no ha cambiado desde 1959 ni por ahora va a cambiar. Raúl es la continuación de Fidel y todos esos cambios que ha hecho estoy seguro que fueron consultados. Y  seguramente Fidel le decía: Llega pero no te pases. Así  mismo le recordará  Raúl al que venga después: “Llega, pero te pases… porque te coge la rueda”.

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