La peor pesadilla de los cubanos

La feria está colmada de vendedores que han venido del  campo con sus productos y que resultan  intermediarios y encarecen los precios.

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Un recorrido por la “feria del sábado” en Jaimanitas y entrevistas a ciudadanos que compraban productos alimenticios, dio la posibilidad de tomarle el pulso a la temperatura social que viven hoy los cubanos.

Abdel Arévalo, un jaimanitense que colaboraba regularmente bajo seudónimo con la prensa independiente, cuenta que se ha cansado de los caminos sin salidas y la interminable crisis que cada día empeora en Cuba, y solicita que su alegato aparezca con su nombre propio.

“Antes temía a las represalias que pudiera tomar el gobierno conmigo, pero eso se acabó”, expresa Abdel,  “porque ¿qué mayor represalia que la familia con hambre, los bolsillos vacíos y los precios por las nubes? ¿Y qué atropello mayor que trabajar un mes completo para la miseria de salario que gano?

Sobre el futuro cambio de presidente agrega: “Nada, va ser lo mismo con lo mismo. Quien ponga va a seguir con una directriz: la revolución, una palabra que han utilizado para justificar todo lo que se ha hecho y se va a continuar haciendo. El gran problema de Cuba es el miedo de la gente a  ir preso por expresarse, el temor por unirse y hacer lo que hace falta hacer”.

La feria está colmada de vendedores que han venido del  campo con sus productos y que resultan  intermediarios y encarecen los precios. Abdel da vueltas por las tarimas y los 400 pesos que trajo para comprar se le esfumaron en algunas viandas, sazones y dos libras de costilla de cerdo.

“Eso me dará para un par de comidas y adiós salario del mes, los otros 29 días será el sálvese quien pueda, el invento, el delito… así es como vive el cubano común”.

Otro entrevistado en los alrededores de la feria es Joaquín Bustamante, pescador y buzo, un padre de familia que también anda rozando la mendicidad. Tampoco  teme expresarse libremente.

“Puedes anotar con todo conocimiento de causa que este país no tiene solución. Ayer llevé al zapatero todos los zapatos de la casa a remendar. Los zapatos de las niñas de la escuela, los zapatos de mi mujer y lo ‘veintiunicos’ míos, que no aguantan un zurcido más, además de los cuatro pares de chancletas de la familia. Estuvimos descalzos todo el día hasta que el zapatero terminó su trabajo. ¿En qué país la gente vive así? Yo creo que ni en Haití. Cuba no da más”.

A  fuerza de penurias, el cubano sobrevive nadie sabe cómo. Los ancianos son quienes más sufren, por la falta de una dieta digna, seguido de las embarazadas de pocos recursos y los niños. Aunque el discurso oficial tradicionalmente se jactó  de ser Cuba, uno de los países de mayor consumo de calorías por habitantes y una atención especializadas a los sectores más vulnerables, los hechos hablan por sí solos.

“Los que informan esas cifras hablaran por ellos”, dice Joaquín. “Porque les sobra las carnes, las frutas, los mariscos, y tienen un nivel de vida muy por encima del pueblo cubano. Así cualquiera defiende el socialismo hasta la última gota de sangre, porque de verdad se han dado una vida de reyes todos estos años. Comiendo y bebiendo de lo lindo y haciéndole al pueblo el cuento de que vienen los yanquis a quitarles las casas y a esclavizarlos, cuando son ellos los que nos han esclavizado por 60 años y al cabo de todo ese tiempo ¿que hemos conseguido?, zapatos remendados, un salario de un mes que solo alcanza para unas malangas y dos costillas de cerdo y mucha hambre, y miedo y unos deseos inmenso de morir, para ver si en otra vida reencarnamos en otra parte, donde no exista comunismo ni el pueblo viva con esta desigualdad”.

Abdel Arévalo concluye su recorrido por la feria con este alegato: “Cuánta gente ha muerto esperando que esto mejore algún día, y a cuanta gente les faltará morir sin verlo nunca. Cuba no se merece esto. La revolución para muchos era el sueño esperado desde los mambises y en cierto modo lo fue para algunos, los del gobierno y sus familias y los que pueden robar amparados por los mecanismos comunistas, pero para el verdadero pueblo al cabo del tiempo se comprueba, que la revolución resultó la peor pesadilla que se haya podido vivir”.

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