Lo que casi nadie sabe de las celebraciones del Día del Amor y la Amistad en Cuba

“Y es que a veces, mientras experimentamos la soledad cometemos errores que a la postre lamentamos toda la vida…”

Por León Padrón Azcuy/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Mucho ha llovido desde que el Papa Gelasius I prohibió en el año 496, la celebración de la fiesta pagana llamada Lupercalia, donde las mujeres esperaban ser golpeadas con látigos, hechos de piel de cabras y perros, ya que creían que este ritual les otorgaba fertilidad, y en su lugar instaurar el 14 de febrero como Día de San Valentín o Día del Amor y la Amistad.

En Cuba, más allá de la enorme expectativa que trae la llegada de esta tradicional celebración, el tema del amor de pareja se torna muy peliagudo; puesto que la actual situación económica y social de la inmensa mayoría de los ciudadanos es muy adversa. Se carece de los recursos necesarios para la estabilidad matrimonial en la mayoría de las parejas, y se agrava por la intensa falta de valores y amor que existe en la actual sociedad cubana.

“La paciencia es el único fruto que nos libra de la prisa”, dice un viejo refrán.

Y es que a veces, mientras experimentamos la soledad cometemos errores que a la postre lamentamos toda la vida. La búsqueda frenética de un candidato a esposo/a, constituye uno de los deslices más frecuentes en la Isla.

Hace unos días atrás, mientras hacia una cola en la bodega, conversaba con un joven que dijo llamarse Víctor, y quien reside con su madre en un apartamento de la calle 25 en el Vedado habanero. Él llevaba una relación amorosa de tres años con una joven del municipio Gibara, provincia de Holguín, que supuestamente había conquistado en la discoteca donde trabaja como sonidista.

“Le di abrigo en mi casa porque ella no tenía donde vivir y yo estaba solo desde hacía años, pero tan pronto conoció a un extranjero que le prometió villas y castillas, se fue con él y ¡ojos que te vieron venir!, ahora vive en Bruselas y me dejó con el corazón roto, nada… Así es el amor en tiempos de cólera”, expresó.

Si bien es cierto, lo difícil de sobrellevar la soledad mientras no encuentra a la persona adecuada, también es superficial pensar que la relación matrimonial, es la solución mágica e instantánea al problema de la soledad.

Muchas personas tienen una visión idealizada del matrimonio y piensan que es el antídoto por excelencia para todos los problemas emocionales, en especial para la soledad. Esta idea para la totalidad del mundo y a veces hasta en los propios cristianos y también personas de otras creencias, que tanto respeto profesan hacia el casamiento, manifiestan un concepto equivocado de amor porque pone un énfasis excesivo en lo que suponen voy a recibir y lo bien que voy a estar. ¡Algunos se acercan al matrimonio, o unificarse con su pareja como si fuera un viaje al paraíso!

¡Cuántos hombres y mujeres casados se sienten solos hoy en nuestro país!: “Nunca me había sentido tan sola como ahora que estoy casada”, confiesa una amiga.

Esto sucede porque la soledad no se arregla simplemente teniendo a alguien a tu lado. En realidad, la peor soledad es la que se siente cuando un muro te separa de la persona que tienes junto a ti.

Sin embargo, para otros, es alentador saber que Dios ha provisto un instrumento idóneo para aliviar la soledad: La amistad.

Sergio Girat, un ferviente creyente del cristianismo dijo sobre este tema: “La esposa es la ayuda idónea del marido, cuando no están en yugo desigual, pero también el valor de un amigo/a es incalculable. Los amigos son un remedio para llenar el vacío afectivo de la soledad. El ejemplo de Jesús mismo es bien elocuente. Fue un hombre soltero. Pero nadie osaría decir que por ello fue un ser incompleto o insatisfecho. Lejos de ello, fue el hombre por excelencia”, y añadió: ¿Cómo pudo satisfacer Jesús, en su tránsito terrenal, sus necesidades emocionales? Jesús tuvo buenos amigos. Sin embargo, un análisis cuidadoso de su vida nos revela cómo cultivó unas pocas amistades que le fueron refugio y apoyo en momentos de necesidad”.

Jesús sabía que en todo tiempo ama el amigo y es como un hermano en tiempo de angustia por ello se ocupó en desarrollar amistades buenas.

Si bien es cierto que el matrimonio provee el marco donde puede expresarse la mayor intimidad física que es la sexual, también es cierto que la sexualidad no es, en sí misma, la mayor expresión de amor.

Según palabras de Jesús, nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. El amor más grande es darse, la entrega mutua. Este es el razonamiento del amor, su médula, porque nos acerca al tipo de amor que Dios tiene con nosotros los cubanos.

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