El “Acuerdo por la Democracia en Cuba” y sus síntomas

La proclama establece un compromiso que deben cumplir los cubanos en cualquier parte del mundo

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En otro  intento de encontrar, al fin, la organización o el documento que ponga fin a la dictadura comunista, o por lo menos allanar el camino para conseguirlo, 26 organizaciones del exilio que integran la Asamblea de la Resistencia Cubana firmaron recientemente en Miami la declaración “Todos por una Cuba Libre”.

El documento resalta el descontento del pueblo cubano y la necesidad de que actúe decididamente para hacerle frente al régimen, y hace un llamado a extremar los esfuerzos para cumplir el denominado “Acuerdo por la Democracia en Cuba”, firmado en La Habana en el año 1998, y refrendado en Polonia, en el 2007.

La proclama establece un compromiso que deben cumplir los cubanos en cualquier parte del mundo y la oposición dentro de Cuba, que a su vez podrá tener –según la declaración– una mayor garantía de apoyo económico, y de cualquier otra naturaleza, tanto para las “caras visibles” de la disidencia como para sus familiares.

El documento enfatiza la necesidad de llamar a la movilización de la nación cubana dondequiera que ésta se encuentre representada, con el fin de derrocar al castrismo, pero el documento no ha tenido pies largos, en la isla muy pocos opositores lo conocen, lo que constituye un mal augurio  de antemano.

En uno de sus momentos culminantes el “Acuerdo por la democracia en Cuba” recuerda, a los tantos buenos cubanos que han ofrendado sus vidas y visto pasar sus mejores años tras las rejas. Fuera y dentro de Cuba se cuentan por miles. En la isla casi todo un pueblo, presos entre las malditas circunstancias del agua por todas partes, como dijera Virgilio Piñera.

Entre los factores que resalta la proclama como cisma cuentan: el descontento generalizado a lo largo de la isla por la falta de soluciones a las necesidades básicas, la marcada disminución de la subvención de Venezuela, el fin de la ley de “pies secos, pies mojados”, el estado de indefensión de la población, así como las devastaciones no resueltas luego del paso del huracán Irma.

También se menciona como acicate el cambio de política de los Estados Unidos hacia Cuba y la crisis generada por los ataques sónicos a diplomáticos y funcionarios estadounidenses radicados en la isla como acciones que se deben tener en cuenta para concretar la misión propuesta desde el exilio.

De igual forma, la declaración hace un llamado al pueblo cubano en la isla y en el exilio para “actuar decididamente exentos de divisiones y protagonismos estériles, por el bien supremo de nuestro pueblo hacia la victoria decisiva de la nación cubana”. Hace hincapié en la necesidad de hacer realidad el contenido del “Acuerdo por la Democracia en Cuba”, cuyos puntos son los siguientes: “Garantizar la participación del pueblo en las decisiones de la nación, a través del ejercicio del sufragio universal directo y secreto para elegir a sus representantes y el derecho a postularse para cargos públicos”.

“Promulgar de inmediato una amnistía general para la liberación de todos los presos políticos, incluyendo a aquellos condenados por falsos delitos comunes, y cancelar las causas políticas pendientes contra los cubanos exiliados, para facilitar su regreso a la patria y su reincorporación a la vida nacional”.

“Organizar un poder judicial independiente, imparcial y profesional”.

“Reconocer y proteger la libertad de expresión, de prensa, de asociación, de reunión, de manifestación pacífica, de profesión y religión”.

“Amparar a los cubanos contra todo tipo de desalojo arbitrario de sus viviendas así como contra toda detención, registro, allanamiento, confiscación o agresión arbitraria, y contra la violación de su correspondencia, documentos, y otras comunicaciones y defender el derecho de todos a la intimidad y el honor”.

“Legalizar de inmediato a todos los partidos políticos y demás organizaciones y actividades de la sociedad civil”.

“Referirse a la Constitución de 1940, en lo aplicable, durante el período de transición y convocar a elecciones libres con la supervisión de organismos internacionales, en un plazo no mayor de un año, para un Congreso Constituyente que establezca una Constitución y que durante su existencia pueda legislar y fiscalizar al Ejecutivo. Lograda así la legitimidad democrática, convocará a elecciones generales según establezca la Constitución”.

“Reconocer y proteger la libertad de gestión económica; el derecho a la propiedad privada; la libertad sindical; el derecho al convenio colectivo y a la huelga; el derecho a la participación real del pueblo cubano en el desarrollo económico; y el acceso a la salud y la educación públicas e iniciar el restablecimiento de los valores cívicos en la misma”.

“Tomar con urgencia medidas para proteger la seguridad medioambiental y proteger y rescatar el patrimonio nacional”.

“Propiciar y garantizar la profesionalidad, dignidad y neutralidad política de las Fuerzas Armadas y crear cuerpos de orden público cuyas normas de conducta se ajusten a los principios de este Acuerdo”.

“Acuerdo por la democracia en Cuba” firmado recientemente por 26 organizaciones del exilio, es un documento muy completo que pudiera provocar un cambio de régimen, si las condiciones ideales para hacerlo viable estuvieran dadas, pero desgraciadamente no lo están, porque este documento tal vez no llegue nunca a la población, y  si llega resultará un tanto incomprensible, por el pueblo no conocer ni pio de democracia.

Para mayor pesar  el 70 por ciento de los opositores tal vez nunca sean partícipes de este proyecto, porque la oposición que debe servir de plataforma para este nuevo documento pro democrático, no está aún todavía formada, luego de 6 décadas de nacimiento, embrión y una muy larga adolescencia.

Conceptos relacionados