Isela: Inmersa en un total naufragio arquitectónico

“La Habana podría terminar en una visión dantesca, como un gran anillo de basura consolidada o como un cráter vacío, que en el centro alguna vez tuvo una ciudad”

Por León Padrón Azcuy/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Isela Rodríguez Castillo, es una licenciada en Educación Superior de la República de Cuba, actualmente esta jubilada, su caso es representativo de los anteriormente, y es solo un pequeño ejemplo de los tantos problemas existentes por toda la capital cubana.

En 1953 Fidel Castro dijo que si llegaba al poder, erradicaría los barrios marginales e insalubres, además de resolver los problemas de la vivienda en Cuba. Hoy, 60 años después, la situación habitacional de la nación es la peor de toda su historia, y el gobierno comunista no construye, y todo lo que halló construido se destruyó.

Según Rodríguez Castillo “permuté en junio del 2008 de mi anterior domicilio hacia una casa ubicada en la calle 15b número 17A entre cuarta y sexta del Reparto Antonio Guiteras en el municipio Habana del Este. Pretendiendo haber encontrado la felicidad, ya que antes no tenía garaje, ahora vivo en un infierno sin amparo de ningún tipo”.

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Agrega que desde que se mudó a ese lugar ha tenido que denunciar ante la dirección municipal del Poder Popular y otras instancias, incluyendo senda carta al General-Presidente Raúl Castro, las abundantes construcciones confeccionadas alrededores de su casa, que violan flagrantemente la correcta convivencia de su familia”.

La licenciada dice que “las autoridades durante estos 9 años que llevo quejándome han admitido que además de estas violaciones del urbanismo alrededor de mi casa, existen también otras realidades que califican dentro del contexto definido como violadora del derecho de vecindad, pero jamás han tenido un efectivo accionar para eliminarlas”.

Para Isela, la ciudadana Roxana Ávila Dedieu, ocupante de la vivienda ubicada en los altos de su hogar, y una de los vecinos más hostiles y con parte de responsabilidad en su desdicha, a pesar de que se le declaró ocupante ilegal por todos los organismos competentes, incluyendo el Tribunal Provincial Popular, se mantiene ilesa e intocable.

A la pregunta de por qué las autoridades entonces no toman ninguna medida contra la susodicha vecina, respondió: “La realidad es que esta señora es Teniente Coronel del Ministerio del Interior, y por tanto hace y deshace sin respeto alguno al colindante, ya que ella se considera estar muy por encima de la Ley”.

Lo cierto es que en los altos de esta edificación, existe un tanque para abasto de agua con deficiente instalación hidráulica que ocasiona perdida del preciado líquido, y le ha dañado el sistema general y estructural de la vivienda de Isela, sin descontar que las construcciones ejecutadas con una aproximación indebida a su hogar, también han obstaculizado y reducido la ventilación e iluminación dentro del inmueble.

En el caso concreto de la capital habanera, el problema se torna más dramático. No existe un barrio donde no se palpe el incremento presuroso de construcciones de solares y un sinnúmero de edificaciones sin estética alguna, que en muchos casos van en detrimento del vecino del lado, sin que las autoridades les brinden algún apoyo y utilizando los más increíbles materiales que la pobreza obliga.

No sin razón el arquitecto Mario Coyula dijo en una ocasión: “La Habana podría terminar en una visión dantesca, como un gran anillo de basura consolidada o como un cráter vacío, que en el centro alguna vez tuvo una ciudad”.

Está claro que, tanto Isela Rodríguez Castillo, como los centenares de familias que viven hacinadas en hogares cubanos permanecen con los techos reforzados con vigas de madera o hierro para evitar su colapso. Puntales traspasados y hendiduras de cubiertas, portones y ventanas que ya no pueden sostenerse, son víctimas del desastre perpetrado en esta Habana, una capital sin capital, inmersa en un total naufragio arquitectónico.

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