La Central de Trabajadores de Cuba y su proyección política actual

Ulises Guilarte, en su expediente acumulativo de cuadro integral lo ha dejado claro.

 Por Yunia Figueredo/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Se acerca el ‘delicado momento’ en que Raúl Castro deje el gobierno y la incertidumbre por quien será  su sucesor crece, como una bola de nieve.

En Jaimanitas la población baraja varios nombres: Miguel Díaz Canel, por ser el primer vice presidente, algunos militares retirados del entorno de Fidel sugieren algún que otro Castro y mantener la estirpe, un trasnochado chofer de ómnibus insinuó que pudiera ser Eusebio Leal, por eso de la historia, y Pablito, técnico de electrodomésticos, asegura bajo los efectos del alcohol que debe ser otro general: “O si no  dejaría de ser una “dictadura, ¿no?”.

Pero también se ha mencionado un nombre: Ulises Guilarte de Nacimento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, (CTC), algo así como un nuevo Claudio.

Según la historia romana, a la muerte del Cesar y la disputa por el peligroso puesto de emperador, antesala del puñal o la cicuta, los senadores romanos escogieron al manejable Claudio para sentarlo en la silla y continuar adelante con sus fines. Y ya se conocen los resultados.

En Cuba, sobre la cabeza del que ocupe la presidencia penderá un martillo y junto al buró habrá un pijama listo, ante cualquier contrariedad a las orientaciones del primer secretario del partido. Y aunque sacarse de la manga un Claudio pudiera dejar boquiabierto a muchos, en ‘Cubita la bella’ sabemos que todo es posible, además la revolución no es un suceso de lógica, la Central de Trabajadores de Cuba, único órgano sindical permitido en la isla, posee un ‘historial político intachable’, ‘brazo laboral de la revolución’, ‘baluarte en las grandes tareas’, aval suficiente para depositar sobre sus hombros una tarea más.

Ulises Guilarte, en su expediente acumulativo de cuadro integral lo ha dejado claro. En una reciente conferencia de prensa mostró su visión futurista del trabajo, cuando dijo: “El problema de los bajos salarios resulta mucho más dañino hoy que los efectos de la fluctuación permanente, creciente además, que tenemos en la fuerza de trabajo,  y la apatía y la desmotivación que genera”.

Sus rasgos fisonómicos son de una persona de carácter sereno, pero en ocasiones de repente enfurece. A una pregunta de un periodista, un Ulises irritado expresó: “La gente no encuentra en el trabajo los recursos suficientes para adquirir bienes y disfrutar servicios, no por la baja calidad de vida que eso conlleva, sino porque entonces caen en la debilidad moral de encontrar en el robo, en el desvío, en la apropiación indebida, las llamadas fuentes alternativas para satisfacer sus necesidades”.

Uno de los problemas fundamentales del cubano hoy, son los bajos salarios. Ulises Guilarte de Nacimento en la entrevista recalcó: “El trabajador debe tener un salario decoroso y este tema debe ser prioritario en el próximo Congreso de la CTC”.

El líder del único sindicato permitido en el país se lamentó además,  que los bajos sueldos han provocado en apenas cuatro años una pérdida de más de 30.000  trabajadores de la más alta calificación, en alusión a la migración de los más talentosos hacia el sector no estatal de la economía.

“Raúl me ha indicado, que el aporte más concreto que puede hacer el movimiento sindical a la revolución, es continuar movilizando a los trabajadores para poner a flote las reservas de eficiencia”, dijo con voz enérgica, convencido que la revolución atesoraba para él grandes fines.

“Ulises Guilarte es un cuadro que la revolución viene preparando desde niño”, indicó un profesor entrevistado, de la escuela nacional del partido Ñico López, que solicita anonimato. “Posee toda la preparación política e ideológica para cumplir cualquier tarea. No puedo afirmar que será el próximo presidente, eso solo lo sabe Raúl, pero si eso sucediera, estoy seguro que asumirá su papel con el mismo fervor que todas las encomiendas que la revolución le ha asignado. Además tendrá un equipo de asesores que lo ayudarán. Y tendrá sobre todo a Raúl, para guiarlo”.

Otro entrevistado, trabajador de esa misma escuela enclavada en Jaimanitas, es Radames, jefe de cocina y amigo personal de Ulises, dice: “Lo conozco de las dos veces que ha estudiado aquí y trabamos amistad. Estoy seguro que cumpliría muy bien esa función, pues es un cuadro al que no le tiembla un músculo cuando reclama y crítica lo mal hecho. Ahora que me preguntas, desearía ferviente que fuera él, es mi  opinión personal, pero el próximo presidente es la pregunta del millón. El que resulte no tendrá un apoyo unánime, porque en estos momentos cada cubano tiene su propia elección, y algunos la tienen a noventa millas, en casa del enemigo”.

En cambio Pedro, trabajador por cuenta propia de un agro mercado, dice que cuando trabajaba para el estado el sindicato jamás lo ayudó.

“Un sindicalista como primer ministro, aunque ya ha ocurrido en otras partes, no me hace ninguna gracia. Además, De Nacimento no es un apellido de presidente”, concluye, en clara alusión a la costumbre de escuchar el apellido Castro como jefe de gobierno.

 

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