Instalan cámaras de vigilancia en la Catedral de La Habana controlado por el Ministerio del Interior

Algunas cámaras fueron colocadas en los pasillos interiores que comunican con los aposentos privados de los religiosos.

Por Mario Hechavarria Driggs/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Al menos doce cámaras de observación se han instalado en los interiores de la Catedral de La Habana, de acuerdo con la apreciación visual de las mismas y la confirmación de los sacerdotes diocesanos que desarrollan las actividades propias de sus investiduras en el lugar.

El Padre Giovanni confirmó a este medio: “Tuvimos que acceder a la propuesta de las autoridades ante los continuos robos que suceden aquí”.

Al ser preguntado sobre el manejo y control de los artefactos ópticos, precisó: “El Ministerio del Interior se encarga de operar el sistema”.

En la Metropolitana Catedral, pueden verse cámaras  encima de los  confesionarios y en la sacristía.

El extremo es que tales cámaras fueron colocadas en los pasillos interiores que comunican con los aposentos privados de los religiosos, violando de hecho su privacidad.

Una señora, que no falta a la misa dominical, de nombre Sara Benítez  Alminares, dijo al escuchar al sacerdote: “A donde vamos a parar, vigilancia en cada cuadra, policías por todas partes y ahora nos siguen los pasos hasta en la iglesia, ante la imagen del señor”.

En cuanto a los objetos robados, entre otros se mencionan las alcancías donde se depositan donaciones por parte de los feligreses, así como valiosos aditamentos asociados a la profusa ornamentación del templo católico, cuyos tres siglos de existencia agregan valor a numerosos objetos ubicados allí.

La nueva situación creada en la catedral habanera se une al malestar de los creyentes durante la tradicional peregrinación a la iglesia de El Rincón, en las afueras de la capital, donde anualmente, cada 17 de diciembre, miles de cubanos expresan su devoción a San Lázaro.

El consenso general, que alcanzó a varios sitios de la web, apunta hacia un exceso de policías, detenciones arbitrarias de creyentes y la inusitada presencia de una cantidad de uniformados nunca antes vista en detrimento de los peregrinos que esta vez fueron menos respecto a años anteriores.

Buscando opiniones en el siempre concurrido Parque Central de La Habana, Luis Compte, vendedor de sellos de correos junto a otros materiales afines que a veces solicitan los turistas, declaró: “Aquí estamos invadidos por la policía, no solamente los uniformados que son el diario, ahora en cada esquina hay parejas de apoyo con ropa verde olivo”.

Otros opinantes coinciden al decir que el miedo predomina entre las autoridades y sus agentes.

“Temen cualquier escándalo o manifestación pública contra el gobierno”, dijo un señor que prefirió no ser identificado.

De hecho razones sobran para tales expresiones del creciente descontento popular, desde un edificio en peligro de derrumbe, un familiar o amigo preso por desafiar el entramando legal sobre todo en las actividades económicas, hasta la detención de parejas homosexuales.

Conceptos relacionados