Familias incompletas, un mal arraigado en Cuba

El rescate de los valores autóctonos en Cuba solo podrá conseguirse desde la familia

Por Yunia Figueredo/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Justina, de 68 años y vecina de calle Primera y 240 en Jaimanitas, perdió a su esposo en la guerra de Angola y nunca más volvió a casarse.

“Mi hija se crio sin padre que la guiara y yo no pude bastarme sola. Tal vez  por eso se ha casado tres veces y tiene dos hijos. Ahora se divorció otra vez. Somos una familia sin muchos padres”.

Un recorrido por esta comunidad del noroeste de La Habana, arrojó que en las diez cuadras encuestadas, en solo el 32 por ciento existían familias completas. Los matrimonios divorciados por incompatibilidad de caracteres, la salida del país de uno de los cónyuges, los embarazos precoces y las infidelidades,  figuraron entre las principales causas.

“Es actualmente un problema de preocupación social y de salud la creciente cantidad de parejas jóvenes que no pueden enfrentar juntos la crianza de un hijo”, nos expone la doctora Higinia Ortiz, del grupo de planificación social del hospital gineco-obstetricio Eusebio Hernández, de Marianao, consultada  sobre el tema.

embarazada“Un embarazo a edades tempranas, se convierte en el inicio de la vida sexual de muchos adolescentes hoy, pero cabe una pregunta: ¿Son ellos los únicos responsables de este fenómeno? Tienen su cuota de responsabilidad, ¿pero dónde queda la familia, la escuela, las instituciones de salud, los medios de comunicación y la sociedad en general?”.

Magda, pedicura de la calle 230 en Jaimanitas,  tiene a su hija separada del padre porque no tiene el cambio de dirección y lo deportaron cuando se le venció la ‘transitoria’. “Viviendo en su propio país y tener que vivir separado de su hija, eso nos está matando a los tres”.

En la calle 228 solo existe una familia completa, la del ‘poeta’. En la calle 232 otra única familia goza de la unión familiar de los hijos con sus padres, son los cristianos del número 23209. En 226 solamente la familia de Andrés y su esposa Hilda, con dos varones en edad escolar. En Tercera B  hasta hace poco se contaba un familia completa,  Omayda y Tomás, con cuatro hijos,  pero la crisis obligó al padre en 2015 a emigrar y tras una travesía por varios países de Centroamérica, Tomás pudo llegar a los Estados Unidos.

“Pero lo prefiero aquí” dice Omayda, “comiéndonos la soga juntos, como siempre hicimos. Sé que lo hizo porque ya no podía más… y tal vez desde allá pueda ayudarnos,  pero ¿y los niños? ¿Qué juguete supera  la presencia y el calor del padre?”.

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En las entrevistas a los vecinos se constató que también el alcoholismo, constituye una de las causas más frecuentes de divorcios, o de familias disfuncionales.  Leidys, de 24 años y vecina de 230, tiene un niño de un año, pero se divorció cuando salió embarazada. 

“Mi esposo era alcohólico y se ponía agresivo cuando tomaba. Nos separamos y me puse a trabajar,  me empaté con otro hombreque también resultó alcohólico,igual lo dejé. Ahora tengo una nueva pareja a laque también le gusta la bebida… resolví el problema bebiendo yo también, a ver si así  nos entendemos. Pero, ¿qué ejemplo le estamos dando al niño?”.

Durante la pesquisa sumaron al número de familias incompletasvarios casos de homicidios  y  suicidios, y en el 40 por ciento de  las diez cuadras analizadas,por lo menos un ciudadano estaba cumpliendo una sanción penitenciaria, en todos los casos con hijos.

“En 1977 fue la cumbre de los ‘No alineados’ en La Habana”, cuenta Chiqui, pescador residente en la calle El rescate de los valores autóctonos-HABLEMOS PRESS242. “Yo era muy joven cuandome cogieron robándome una bicicleta y por tener  antecedentes penales me condenaron a 20 años. Cumplí 14, pero salí desecho por no ver crecer a mi hija. En la prisión conocí muchos casos de padres apartados de sus familias. Es  un daño irreparable, para el individuo y para la sociedad”.

El rescate de los valores autóctonos en Cuba solo podrá conseguirse desde la familia, madre de la formación y la conducta.  Que va desde la ternura de un abrazo, la sabiduría de  un consejo, el amor al sentarse todos juntos a la mesa, hasta el beso de buenas noches, antesala para un nuevo día.

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