Apuntes sobre las elecciones comunistas en Cuba

La palabra “socialista” deja fuera las otras maneras de pensamiento

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

thLA HABANA.- Recientemente terminaron las elecciones a delegados del Poder Popular, en las circunscripciones de los municipios y una vez más resultaron no competitivas, ni participativas, y condicionadas por una ideología que auto designa de antemano al candidato por una biografía.

Además la constitución cubana  no es inclusiva, al dictar en su artículo 1: “Cuba es un estado socialista, originado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana”.

La palabra “socialista” deja fuera las otras maneras de pensamiento, de ahí la debacle de los proyectos de la sociedad civil encaminados a situar candidatos independientes en las elecciones de barrio.

Donato, patólogo en un hospital de La Habana que dice conversar con los muertos, al preguntarle sobre las recientes elecciones declara: “¿Son de verdad elecciones? Te diré, no me interesan. Creo que es el circo más grande de Cuba. El que más gente mueve. Ésta sociedad dejó de interesarme. Actualmente solo hablo con los muertos. En la mesa de disección sus órganos internos me cuentan cómo fue su vida.  Por dónde le dio más duro la marginación, la falta de oportunidades, la libreta de racionamiento eterna y los discursos… las marchas, los desfiles. Por el desgate  de los pies puedo concluir hasta el tipo de zapato que acostumbraba usar el occiso. Los zapatos son los que dicen realmente el nivel de solvencia del individuo en la vida”.

Ana Luisa Gainza trabaja en la limpieza en una villa de descanso en Guanabo. Tiene un par de mellizos y aunque apenas sobrepasa los cuarenta, asemeja una persona al borde del retiro. “Me he marchitado sobreviviendo”, dice. “En dos centros de trabajo donde ganaba más, tuve que irme porque los directores querían abusar de mí.

Aquí en esta villa me respetan, pero gano muy poco. Si me preguntas mi opinión sobre las elecciones, te digo que ni siquiera conozco a los propuestos, porque no vienen en el barrio, son como un par de fantasmas. Además, estoy segura que no van a  ayudarme para nada con mi cruz”.

Cucho, de Jaimanitas, está desempleado desde octubre de 2015. Su empresa le dijo que se fuera para la casa y esperara la llamada, para la ‘reubicación’. “Pero parece  que perdieron mi número, porque jamás me llamaron. Este año por primera vez no fui a ir a votar.  Antes yo iba… y votaba…  siempre por el mismo… porque era de Jaimanitas y además era el que siempre salía. Después cuando vi que no solucionaba nada comencé a  anular la boleta… le hacía un dibujito de un hombre ahorcado en un árbol… ¡sí,  ponlo así…! ¡Era yo el gracioso del dibujito…! Pero este año no fui”.

Entrevistamos a un delegado electo en una circunscripción del municipio Plaza, Roberto Oliva, militar con varias misiones en el exterior y miembro del partido comunista, delegado por cuatro mandatos consecutivos. Que expone: “El voto es el medio por el cual los electores de cada circunscripción ejercen su derecho a elegir al delegado, que los representará en las diferentes instancias hasta la asamblea nacional. El proceso se lleva a cabo en los comicios.

Es en mi opinión uno de los más organizados que existe, o para ser más específico, hasta donde yo conozco, los electores votan por aquel que cree más capaz. Los delegados como yo, por ejemplo, tenemos un amplio expediente que corresponden con los principios de la revolución. Está claro que la opinión popular estima que los delegados no resuelven sus exigencias, pero es una decisión comprometida con la patria: asistir a los comicios y votar”, concluye Oliva.

La constitución que rige en Cuba actualmente es la firmada en 1976, a la que han realizado tres modificaciones en 40 años. La primera en junio de 1978, para cambiar el nombre de Isla de Pinos, por Isla de la Juventud. La segunda data de junio de 1992, concerniente a los organismos estatales, sus estructuras, sus atribuciones, y funciones de dirección sobre diferentes instancias, precisiones sobre gestión del gobierno en las provincias y municipios, y establecer nuevas formas de elección de los diputados a la asamblea nacional y  delegados provinciales. La tercera, la última, en julio de 2002,  para establecer el carácter irrevocable del socialismo.  

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