Los cubanos siguen privados de las tradiciones navideñas

La propaganda comunista borro las tradi­ciones de Noche­buena,  Los Reyes Magos y la Navidad.

Por León Padrón Azcuy/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La Navidad, o pascua como también se le conoce coloquialmente, es una de las festividades tradicionales más importante del año en todo el mundo.

Esta ceremonia que evoca el nacimiento de Jesús es exaltada cada mes de diciembre en la mayoría de las iglesias, tanto católicas, ortodoxas, anglicanas o protestantes, pero también celebrado por millones de personas alrededor del mundo.

Parece inconcebible-HABLEMOS PRESSCuando apenas faltan unos días para recibir tan estimable fecha y el fin del 2017, a los cubanos no les queda otra que preguntarse: ¿Hasta cuándo estaremos privados de estas celebraciones? Y es que aquí en Cuba, con la llegada de Fidel Castro al poder en 1959 com­enzó la propaganda comunista a borrar las tradi­ciones de Noche­buena,  Los Reyes Magos y la Navidad.

Los más viejos recuerdan que en esa época hubo que guar­dar los arbolitos navide­ños, porque “era cosa de burgue­ses”, invento de los curas y de los imperialistas yanquis, en fin, diver­sio­nismo ideológico. Y en caso de desobedecer las orien­taciones revolucionarias, de pronto surgía una de­nuncia.  Te  ci­taban a los tribunales populares y te fichaban por desafecto o gusano. Podías ir a pri­sión. Perder tu em­pleo. Y como castigo te man­daban a trabajar en la agri­cultura. Esos tribunales fueron tan intran­sigentes y pérfidos como la Santa Inquisición.

Parece inconcebible que mientras casi todos los ciudadanos del mundo se disponen a ce­lebrar las Navi­dades y la llegada del año nuevo con fiestas alegres, reuniones fami­liares, inter­cambios de regalos y el envío de las postales de felicita­ción, y donde­quiera se pondrán los arbolitos decorados, y los paladares se saborean con el despliegue de una gastronomía navi­deña, el sufrido pueblo de la Cuba comu­nista tratará de so­brevivir nuevamente en tan seña­la­das fechas.

Hace poco un vecino que recién se mudó para mi edificio, me contó que el arbolito de Navidad para este año en su hogar, será el mismo del pasado 2016. Lo consiguió en un establecimiento de la Terminal de Ómnibus luego de un extenso recorrido por decenas de tiendas.

Lo curioso del caso fue que no había envoltura ese día en dicha tienda, y salió sosteniendo el arbolito en la mano, lo que llamó la atención de un viejo que recogía laticas de aluminio por los alre­dedores para venderlas al estado como material reci­clable, quien al verlo se dirigió a él y le dijo:

“Hablar de celebrar las na­vidades, el fin de año y el año nuevo es un engaño, desde la instauración del ré­gimen de los Castro”.  Luego, haciendo una pausa para aplastar con la bota una lata contra el piso, añadió: “Para nadie es un se­creto lo caro que resulta habilitar hoy una cena. Mire los altos precios de los ador­nos navideños en las tiendas en di­visas. Este pantalón lo conseguí en la iglesia. Yo vivo hace diez años en la carretera”.

ancianos-vender-maniSandalia Fer­nán­dez, de 70 años,  jubilada del ma­gisterio, que vive en la Timba, un barrio margi­nal del Vedado rememora con tristeza su infancia: “Aquellos pavos y puercos asados, las masas fritas, los tu­rrones, las avellanas, los vinos, las cidras, las manzanas, las uvas… que an­tes del año 59 se veían sobre la mesa en cualquier hogar humilde en esas fechas  han desaparecido de la mesa del cubano de a pie”.

Yadiel Cuesta, joven enfermero y es­pecialista en estudios bíbli­cos, expresa: “Hoy la mayoría de las iglesias, exhi­ben los tradicionales adornos navi­deños, gracias a que fueron conservados celosamente durante décadas para la celebración del nacimiento de Jesús. En cambio ninguna iglesia es capaz de demandar a las autoridades por la precaria situación de mise­ria en que viven los cubanos. Optan por aceptar su desventura como la voluntad de Dios”.

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