Como se vive el Día Internacional de los Derechos Humanos en Cuba

Decenas de activistas y opositores son detenidos en la isla.

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Este 10 de diciembre es conmemorado en todo el mundo como el Día Internacional de los Derechos Humanos, una palabra que en Cuba es todavía un tabú, un estigma por el que sufrieron y aún sufren escarnio y prisión muchos cubanos dignos.

En  esta fecha histórica, estamos obligados a recordar a los iniciadores de  una lucha sostenida por más de cuarenta años, desde aquel 28 de enero de 1976 cuando el abogado Ricardo Bofill fundó en La Habana el mítico Comité Cubano Pro Derechos Humanos, (CCPDH), que encendió una llama pro democrática que no ha vuelto a apagarse más.

Ricardo Bofill había sido injustamente encarcelado varias veces, apaleado en los mítines de repudio y finamente desterrado al exilio, en cambio halló la fórmula para desatar poco a poco el nudo gordiano armado por la revolución, para amarrar las libertades fundamentales de los individuos.

Se escogió la fecha del natalicio de José Martí, el apóstol de Cuba, como un homenaje. Fue en la casa de Marta Frayde, en el Vedado, quien por ironías del destino había sido amiga personal de Fidel Castro, pero poco  tiempo después casi todos los fundadores de aquel comité fueron a parar a la cárcel, por distintas acusaciones: Marta Frayde, Adolfo Rivero Caro, Elizardo Sánchez, Emidgio López, Tania Díaz Castro, Enríquez Hernández y por supuesto Ricardo Bofill. Así respondió el comandante en jefe a la solicitud de aquellos intelectuales de un examen de los Derechos Humanos y los llamó públicamente en la plaza de la revolución “partido de bolsillo¨.

Fue en esa etapa cuando el CCPDH se nutrió de figuras políticas y simpatizantes de otras corrientes opositoras, como Gustavo y Sebastián Arcos Bernes, Jesús Yáñez Pelletier, Oscar Peña, Samuel Martínez Lara, Reinaldo Bragado, Hiram Abí Cobas y Pablo Llabré¨. La creación del CCPDH abrió una nueva etapa en la lucha contra el castrismo. Los movimientos subversivos internos habían sido liquidados por el régimen y la opción cívica, abierta a favor de los Derechos Humanos que planteaba Bofill descorrió una cortina de silencio y anonimato en que había quedado sumida la oposición. El gobierno revolucionario tuvo que enfrentarse a un discurso y una acción opositora diferente a la que había combatido hasta entonces.

En abril de 1980 se producen los sucesos de la Embajada de Perú que desatan el éxodo del Mariel y el régimen encarcela nuevamente a Bofill, a López, a Elizardo Sánchez y a Rivero Caro. Es precisamente en esos dos años, dentro de la prisión Combinado del Este, cuando el CCPDH se fortalece. Establece canales secretos para enviar denuncias y comunicados que llegan a los medios de prensa en el exterior y a organismos internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional.

De aquel reducido núcleo fundador se derivó luego un movimiento que fue creciendo como una bola de nieve, surgió también la prensa independiente, que ha sido su más fiel vocera, y muchos partidos políticos y organizaciones pro democráticas que hoy componen la sociedad civil.

Recordar a Bofill en esta fecha, otorgarle la distinción que merece y en extensión a aquellos valientes cubanos que lo acompañaron en tan histórica proeza, es un deber y una obligación de los cubanos que luchamos por devolverle a la patria su plena libertad y el respeto por todos los derechos humanos contemplados en la carta magna de las naciones unidas, que en 1948 dejara asentada para todos los países las garantías ciudadanas fundamentales.

Según me ha contado la poeta y periodista Tania Díaz Castro, la única de los fundadores del CCPDH que radica en Cuba: “Ricardo vive en Miami, pero jamás se ha considerado un héroe, ni líder, y mucho menos mártir. No ha podido vivir a gusto en el exilio, es un hombre humilde, solo un activista más de los Derechos Humanos, pero estoy completamente segura que se siente realizado, no solo porque le ganó a Fidel Castro en una batalla tan desigual, sino porque su obra se edificó sobre tierra fértil como jamás lo imaginó, porque el movimiento de Derechos Humanos pese a los largos años de represión y acoso, continúa más vivo que nunca, compuesto por miles de hombres y mujeres a lo largo y ancho del país.

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