Un viceministro cubano habla de croquetas y pan en la radio

Un viceministro cubano habla de croquetas y pan en la radio-HABLEMOS PRESS

Pregunta hizo titubear al vice ministro ante los micrófonos.

Por Yunia Figueredo/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Uno de los programas radiales  de mayor difusión en Cuba: ‘Haciendo radio’, de la emisora Radio Rebelde,  “se vistió de gala” según palabras de sus locutores, al llevar a sus estudios al vice ministro de la Industria Alimentaria, para intercambiar  con los radioyentes sobre diferentes tópicos de la actualidad cubana.

El nombre del funcionario fue mencionado una vez y no se memorizó, pero grande fue el asombro de quienes lo siguieron en sus respuestas a las quejas de los ciudadanos, al ceñirse principalmente a dos productos: las croquetas y el pan  de la ‘libreta de racionamiento’.

Según estudios, más del 60 por ciento de las personas que escuchan radio son mujeres, entregadas a sus tareas hogareñas y en la cocina, por eso entrevistamos a varias madres que escucharon el programa, para conocer sus opiniones sobre un tema realmente ‘caliente’ en una situación de crisis, como la que atraviesa el país en relación a  los alimentos.

Sobre el pan de la libreta-HABLEMOS PRESS“Caros y de muy difícil adquisición”, reseña Madelin, licenciada en economía y residente en el municipio Diez de octubre, con dos niños  pequeños y pasando una temporada con su madre en Jaimanitas, localidad golpeada por el huracán Irma.

“Es una verdadera falta de respeto, que un vice ministro vaya a la radio a acusar a los trabajadores de los establecimientos, por la mala calidad de los alimentos. Esas críticas se realizan en otras instancias, cuando  la verdadera causa del problema es el empobrecimiento del país  y la pérdida de valores a todos los niveles de la sociedad, no solo de los dependientes y trabajadores de las fabricas”.

Otra de las entrevistadas, Eva Lores, graduada de ‘nutricionista’ en el Instituto de Alimentos ‘Ejército Rebelde’, hoy convertido en el centro internacional de salud ‘La Praderas’,  cambió su carrera por costurera particular y confiesa: “Escuché el programa y casi me da un ataque de risa al comprobar que el vice ministro discutía sobre las croquetas y el pan de ‘la canasta básica’.  ¡Como si de eso viviera la población cubana! Su primer fallo fue justificar a la ministra, ‘que no pudo asistir al programa por estar inmersa en otras funciones más importantes’. Luego argumentó que si las croquetas no estaban mejores, era porque los trabajadores de las fábricas desviaban las materias primas para otros fines, como el mercado negro. Ahora pregúntate: ¿Qué materias primas pueden desviar de un producto que es producido solo a base de harina, saborizante y sal? Porque yo estudié esa especialidad y trabajé en diferentes fábricas donde se confeccionaban esas croquetas. ¡Ahí no hay nada que ‘raspar’!”.

Carilda de Jaimanitas, no se pierde ese programa de radio, dijo: “Las croquetas  y su variante ‘masa cárnica’, no sirve ni para los perros. “Tengo un doberman, que parece una visión de lo flaco que está. La estuve comprando un tiempo pero desistí, porque ni él le hacía swing”.

Desde-la-cartilla-de-racionamiento-el-universo-culinario-cubano-fue-obligado-a-reducirse-a-un-acto-de-sobrevivencia.-Foto-P.-ChangSobre el pan de la libreta de racionamiento, uno de los temas más criticados históricamente por la población, solo hubo evasivas por parte del funcionario. 

“Sí, es verdad que no respondió con claridad a las preguntas”, reafirma Nereida, madre de tres niños que depende del pan para la merienda escolar. “Pero eso está claro, el pan de la libreta es ‘incomible’. El estado acabó con los viejos hornos de ladrillos refractarios, los sustituyeron por hornos eléctricos para ahorrar combustible, ¿y qué lograron?, panaderías rotas a tutiplén. El pan lo traen viejo, de otros lugares. Hay que ‘morir’ con el pan de diez pesos, una renta que no da para el bolsillo de los pobres. También tengo a mi madre enferma, que es diabética y solo puede comer pan integral. Tengo que buscarlo en una tienda en divisas en La Habana Vieja. ¡Imposible!”.

“¿De qué viven los niños cubanos?”, pregunta Elizabeth, con cuatro hijos, trabajadora  en un estanquillo de periódicos. “He leído  en revistas extranjeras  sobre la alimentación de los niños en otros países: cereales, yogurt, confituras, pescado, carnes… desconocidos para los niños cubanos. Es verdad que son unos héroes”.

La llamada de una anciana, referida al problema que presentaba todos los meses con la ‘dieta de pollo a diabéticos’, se convirtió en el clímax del programa. “El carnicero me dice todos los meses que la dieta vino con faltante y que tenía que esperar la reposición. “¿Puede ser cierto eso?”.

La pregunta hizo titubear al vice ministro ante los micrófonos, que solicitó un tiempo, tal vez para consultar con su  asesor.

El moderador radial le pidió a la anciana que hiciera la llamada nuevamente, pero al parecer lo consiguió al final, cuando quedaban segundos, donde el vice ministro argumentó:

La población critica a la dirección-HABLEMOS PRESS“Tengo entendido que hay una dieta corta y otra larga…”.

Y ahí mismo terminó el programa, vestido de miseria. Mientras tantos cubanos se debaten en la supervivencia, otros nadan en abundancia. Un país debe andar mal cuando un funcionario de alto rango en una emisora “Vanguardia Nacional” habla de pan y croquetas. Existen alimentos en el mundo que son quimeras, para “un pueblo que merece un lugar en la gloria”.

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