La ventaja de la experiencia

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Por José Alberto Álvarez Bravo

LA HABANA.- No pretendo erigirme en filósofo de esquina, y a riesgo de calificar de Perogrullo haré una “sabia” observación: toda persona posee rasgos distintivos. Miren cuánta sabiduría.

Ahora en serio, entre los rasgos más distintivos de los Castro esta su vehemente propensión al crimen, a un dominante irrespeto hacia la vida ajena. No lo digo yo, lo dicen algunos hechos bien conocidos.

No me detendré en historias ya bastante añejas, sino en situaciones concretas de la última década. Comenzaré por mencionar el asesinato de Laura Poyan.

El primer atentado contra su vida ocurrió el 4 de enero de 2010 a través de un “accidente” automovilístico, -en un vehículo con matrícula de turismo-  un hecho que tuvo la singularidad de quedar grabado de manera audiovisual. Este hecho forma parte de la trama documental del filme “Soy la otra Cuba”, obra no aceptada en los festivales de Cannes y Venecia por razones comprensibles, ni por el de Miami por razones absolutamente incomprensibles. De este hecho quedamos tres testigos, pues es bien conocido el asesinato de Laura veintiún meses después.

Amén del mayor o menor crédito que puedan tener mis palabras, el realizador del filme puede abundar en la veracidad de este esfuerzo homicida de los sicarios castristas. Me tomo la facultad de mencionar su dirección electrónica sin pedirle permiso, y me disculpo con él porque quizás después desee cambiarla con todas las molestias que acarrea, pues lo hago en nombre de la santa causa de la libertad de nuestra amada Cuba: pmicciarelli@gmail.com

El otro asesinato público, disfrazado de accidente, -también en otro vehículo con chapa de turismo- fue el de Oswaldo Paya en julio de 2012. Nótese que lo lograron en el tercer intento, con intervalos de tiempo bastante breves, lo que denota su apuro en quitarle la vida a nuestro hermano.

¿Por qué esta historia? Porque quiero aprovechar la ventaja de la experiencia para dar una alerta sobre los elementos facticos que prueban la determinación del castrismo de poner fin a mi vida, pese a no haber la más mínima comparación entre dos figuras tan visibles y representativas y este anciano invisible y desconocido.

Opino que la decisión de aniquilar a estas dos personas haya estado relacionada con una probable nominación al Premio Nobel de la Paz, algo que los Castro impedirían a cualquier precio, incluso el asesinato, como de hecho ocurrió.

¿Qué sucede con mi persona? Ah, que a pesar de mi opacidad, mi actuar en los últimos años le ha causado disgusto a sus majestades, originando el odio pertinaz del mandamás:

 

-Academia Nueva Esperanza, clausurada de manera muy represiva.

-Veladas Ciudadanas, reprimida con una violencia fascista.

-Asociación de Familiares de Cubanos Desaparecidos, abortada no por la represión contra mi persona, sino por la apatía de los afectados.

-Cuba Exige, gota que colmó la copa de los asesinos, dando luz verde a mi eliminación     –también con disfraz de accidente- desde inicios de 2014.

-Ágora de Cuba, espacio físico-informáticopara el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos que les resultaintolerable.

 

El primer indicio ocurrió el 4 de enero de 2014 –cumplíanse cuatro años del primer intento contra Laura- cortándome, de manera arbitraria e ilegal, las llamadas desde y hacia mi línea de telefonía móvil, aunque conservando los mensajes. El otro indicio no se hizo esperar, y fue con la entrada en escena de un sujeto, que resultó ser agente encubierto de la dictadura, nombrado Leonel Alberto Pérez Belette, periodista de Cubanet.

Su misión era hacerme abordar, junto a él, un vehículo con matrícula de turismo (¿coincidencia?), sobre la base de ser colegas y conocernos durante años. Primero mensajes al móvil con ese ofrecimiento, y ya el 8 de abril 2014 pasar a recogerme. Abundan testigos.

10 de mayo repite el intento, esta vez apoyado por un equipo de sicarios y dos vehículos. El Señor no permitió la consumación.

2015, cambio de método: segunda variante, –atentado bacteriológico- antes utilizada contra Laura y contra Roberto de Jesús Guerra y demás miembros de HablemosPress. Afectados: además de Guerra y su pequeña hija, su esposa Magalis Norvis Otero, el abogado René López y el periodista Calixto Ramón Martínez Areas. El método fue utilizado contra mi persona, con resultados semejantes a los de Hablemos Press, y reiterado en fecha de 2015 que no recuerdo, esta vez sin éxito.

El 1 de noviembre 2017 repiten un intento similar, por supuesto sin ningún resultado material, pero sí contentivo de un mensaje que me parece claro: seguimos determinados a cumplir la orden de asesinarte de manera encubierta, pero si es necesario podríamos hacerlo a la luz del día, y después que hablen.

El problema fundamental no es mi vida, ni que ignore el lugar común de que somos hijos de la muerte, sino la utilidad de demostrar, una vez más, los mecanismos criminales de la dinastía Castro para perpetuarse en el poder.

Conclusión, si sufro algún accidente o repentina enfermedad, le digo a mis hermanos de Cuba y de la diáspora, que no den lugar a la duda “razonable”: he sobrevivido casi cuatro años y, entre el 8 de abril 2014 y el 1 de noviembre 2017, cinco intentos, pero la suerte no dura para siempre. Me han hecho objeto de ocho amenazas de muerte (una por escrito) dos allanamientos y robo de mis pertenencias y veintiséis secuestros, pero mi determinación de cumplir con el deber tiene a la muerte como único límite. También les recuerdo que Alberto Sigas fue amenazado y terminó “desaparecido” el 15 de enero de 2010, así como Roberto Amelio Franco, el 20 de mayo de 2009.

Adopto la frase de Julius Fucik, pero más específica: “hermanos, estad alertas”

agoradecuba2016@gmail.com

 

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