Las tres Cuba

Las tres Cuba

Un país que se ahoga entre dos versiones dispares tiene su futuro en un tercer modelo

Por Frank Correa/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- En nuestra isla conviven dos mundos dispares. Uno posee infraestructura de país desarrollado, con tecnología de punta y un  microcosmos turístico diseñado para deslumbrar a los visitantes. Mas en todo su entorno subyace un sistema socialista de crispante atraso económico, sumido en una larga crisis que parece no tener fin.

Miguel García, que es sindicalista independiente y trabajador por cuenta propia, asegura que “hay dos Cuba, la que ponen en el televisor y la que se vive en la calle. La de los hoteles y lugares turísticos y la del barrio. La del gobierno y la del pueblo”.

En este extraño país subsiste un pueblo sin Internet, ni  televisión por cable, moviéndose en escasos ómnibus urbanos, repletos de personas  a la hora de ir o regresar de los centros laborales. Las de más suerte y recursos, viajan en taxis colectivos, autos norteamericanos de los años cincuenta que aun funcionan gracias al ingenio popular.

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Pero en el polo opuesto, están los privilegiados que manejan los Yarys, los Ladas y los Peugeot, sin dificultad abasteciéndose de gasolina en  las gasolineras del monopolio estatal CUPET.

En esa doble Cuba hay una red de Tiendas Recaudadora de Divisas (TRD), que  venden en moneda libremente convertible diversos productos en cuc, la moneda “dura” cubana. Pero pareja a ella  perdura una red de comercio minorista, con miles de pequeños establecimientos llamados bodegas y carnicerías estatales. En ellos, a través de una cartilla para cada núcleo familiar, según un escrupuloso censo de población y vivienda, se venden productos mayormente racionados.  Es una reducida lista de productos básicos,  una especie de subvención “para ayudar al pueblo y garantizarle lo mínimo para vivir”, que se cobran en depreciados pesos cubanos.

“También hay dos prensas para reflejarla: la oficialista y la independiente”, añade Guillermo Padilla, otro miembro de la sociedad civil alternativa, y activista de los Derechos Humanos, que reside en calle Primera del reparto Jaimanitas.

“La primera prensa posé todos los medios de información subordinados a su política propagandística, y  sólo responde a los intereses del Estado militarizado. La otra es la prensa independiente. Existe gracias a los medios alternativos, con sus periodistas perseguidos y muchas veces en prisión por ejercer el simple derecho a la libertad de expresión”.

En nuestra isla conviven dos mundos dispares

Así, cohabitan dos tipos de economías, la capitalista, con sus firmas extranjeras y corporaciones, diseñadas para un rendimiento acorde con las condiciones de trabajo, dueña de un entramado logístico que asegura a sus trabajadores buenas instalaciones laborales, excelente transportación, dadivosas forma de pagos y una alimentación decorosa. Y a su lado, hay otra caótica, la  socialista, con sus empresas inoperantes, sus trabajadores apáticos, sus dirigentes morosos, víctima de la corrupción y una burocracia  que la corroen y le niega rentabilidad o eficiencia.

A su vez, dos capas sociales componen el grupo humano de la República de Cuba: la elite oficial y sus familias, los artistas millonarios y comprometidos, las glorias deportistas, los integrantes del polo científico y las personas que viven del extranjero.  En la otra parte de la balanza, el pueblo en masa que sobrevive a duras penas, obligado a vivir un proceso de estancamiento nacional, llamado Periodo Especial, que se extiende indefinidamente.  Agotador, se sobra en limitaciones, frustraciones, represión y pérdida  de tiempo en caminos sin salida.

El gobierno revolucionario, con sus líderes al frente, rige el destino del pueblo, mientras que una oposición que nunca ha podido articularse, ni sobreseerse de sus protagonismos y estigmas, se recicla en proyectos políticos y comunitarios que no prosperan. Tras tantos años en el ruedo político, intenta llegar de alguna manera al pueblo, pero sin conseguirlo.

“Y es que sin la colaboración del pueblo, es muy difícil hacer política contra un gobierno mandón, de militares”, asegura el opositor  Miguel García y agrega “sin el apoyo de la gente, nada se puede conseguir”.

Sin embargo, hay esperanza. Más allá del mar existe un tercer país fuera de las garras del totalitarismo isleño, y con un peso enorme en  nuestro futuro. Es un grupo humano que piensa, sufre y sueña en cubano. Como importante componente de la identidad nacional, está cada vez más presente en la isla. Y gracias  a  su integración, voz  y voto, podemos pensar en  una futura Cuba para todos.

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