ARTEMISA: La realidad de la actual educación cubana

Estudiantes en Mayabeque

Un creciente deterioro del sistema educativo en la isla

Por Jorge Bello Domínguez/ HABLEMOS PRESS.

ARTEMISA.- Entre las campañas más utilizadas por el régimen cubano para dar una imagen positiva del sistema socialista está la relacionada con la Educación.

Es su vanagloria de que la institución sólo fue eficaz después del triunfo de la “Revolución cubana”.

Desde el mismo 1ro de enero de 1959, Fidel Castro y la ganadora camarilla rebelde se dedicaron a ignorar y desvirtuar todos los avances obtenidos con anterioridad.

Los que tuvieron la dicha de conocer aquellos años del pasado siglo, cuentan que en el país existían instituciones que disponían de avanzadas técnicas de enseñanza. Había colegios como Baldor, La Salle, además de varias universidades públicas y privadas, como las de La Habana y la de Villanueva en la capital, Santiago de Cuba o Las Villas, de reconocida competencia y prestigio.

El nivel de alfabetización era elevado para la época, y uno de los mejores de América Latina, con un 84 por ciento*. Y lo más significativo era la alta profesionalidad y ética personal de los educadores, principios que, debido a los bajos salarios y desatención al sector, fueron desapareciendo con la llegada al poder de los hermanos Castro.

Desde sus inicios, el régimen siempre escondió sus verdaderas intenciones con la prioridad que se le dio al ramo educacional, tejiendo un estratégico método que consistió en utilizar los libros de texto y las campañas educativas como medios de propaganda. Al apropiarse el Estado y tener el pleno control de los centros de enseñanza, los medios informativos e imprentas del país, logró censurar toda información libre, obligando con ello a las personas, incluyendo a los recién alfabetizados a consumir y adoctrinarse con las ideas marxista-comunista que solo interesaban al Estado.

Así comenzó un falso agradecimiento por años, que devino en una obligada fidelidad a la figura del comandante en jefe.

Es cierto que la deficiente educación en Cuba es aparentemente gratuita, pero también lo es que creó dependencia hacia el régimen e impidió la necesaria libertad que el ser humano necesita.

Es un sistema imperante donde no basta con el talento e inteligencia individuales. Sencillamente se queda excluido si como primer requisito para poder aspirar a una matrícula en la enseñanza superior, no se muestra una actitud política e ideológica acorde a lo exigido por el régimen.

Basta con rememorar las consignas expuestas en las paredes de las sedes universitarias en la década de los ochenta. En ellas claramente se dejaba explícito: “La universidad era para los revolucionarios”.

En días recientes, mientras escuchaba el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana en su horario nocturno, me llamó la atención un reportaje. Se hacía alusión al éxito que tuvo el inicio del curso escolar 2016-2017, según declaraciones realizadas por la propia Elsa Velázquez Cobiella, Ministra de Educación.

Si la dirigente fue correctamente informada por sus subordinados, omitió declarar que en el mismo inicio del curso doscientos estudiantes de escuelas primarias en Artemisa por tres días consecutivos dejaron de recibir el tan necesario almuerzo. Tampoco hizo referencia al déficit de maestros existente en las escuelas de todo el país. Por esta situación, algunas están próximas a cerrar.

Un ejemplo de eso lo podemos encontrar en el Pre-Universitario de Ciencias Exactas (IPVCE) “Mártires de Humboldt 7”, entre otros centros escolares.

Sus condiciones estructurales y sanitarias son tan deplorables que el cierre de las mismas fue ordenado por directivos de Salud Pública. Algo muy semejan te ocurre con el Instituto Politécnico Julio Antonio Mella del municipio Rancho Boyeros, sin dejar de mencionar el alto por ciento de ausencias a clases de alumnos de las zonas rurales que no se les garantiza transportación escolar para asistir a las escuelas.

Cuando miramos a nuestro alrededor, no importa en qué sitio de la isla estemos, la sociedad cubana de hoy, aunque más atrevida, todavía sumisa, no encuentra la luz al final del túnel.

Despertando de un largo sueño, sólo avizora ruinas y manipulación por doquier, primando siempre el mismo esquema de los “logros revolucionarios”.

*En esa época tres países en el continente que son mucho más grandes que Cuba, tenían los siguientes índices de analfabetismo: Brasil 54%; Colombia 47% y México, 37, 3%. Fuente Almanaque Mundial 1959.

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