El chiste de Raúl Castro: […] no vamos ni iremos al capitalismo…

El general-presidente en una fotografía tomada por los medios el el 27 de diciembre de 2016

Por Roberto Jesús Guerra Pérez/ HABLEMOS PRESS.

Así reafirmó el general-presidente Raúl Castro Ruz, General de Ejército, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros,  el 27 de diciembre de 2016, en la clausura del Octavo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Esta frase del general-presidente se ha vuelto casi viral en las redes sociales. También estuvo en portadas de decenas de medios de prensa internacionales.

Y con esa aseveración, a muchos puso a reír.

En un párrafo de su discurso señala: “Para avanzar resueltamente en esta dirección, debemos despojarnos de falsos temores hacia el capital externo; no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado, así lo recoge nuestra Constitución y lo mantendrá, pero no debemos cogerle miedo y ponerle trabas a lo que podemos hacer en el marco de las leyes vigentes.  Ello requiere, en primer lugar, asegurar la preparación y capacitación sistemática de los cuadros y especialistas que negocian, así como profundizar en las deficiencias y errores cometidos en el pasado para nunca más repetirlos”.

[…] NO VAMOS NI IREMOS AL CAPITALISMO…

Sin embargo, su gobierno, dirigido por su hermano y él con mano dura por 58 años, ha vendido parte de la isla al capital externo (los inversionistas extranjeros). Él, sus ministros y paniaguados critican el capitalismo, pero viven en la isla como capitalistas. Con grandes mansiones en zonas residenciales, cotos de caza y propiedades inmensas dentro y fuera del país.

Sí, en efecto, lo que dijo el general-presidente es todo un chiste.

En la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, el gobernante permite la inversión de más de 100 empresas extranjeras. Son de Canadá, China, Italia, España, Alemania, Brasil, Francia, Estados Unidos, Sudáfrica, Rusia, Europa, entre otros. Ninguna de las firmas es propiedad de un simple cubano residente en la isla que haya trabajado durante 50 años para el Estado cubano.

¿Y qué decir del mayor complejo de hotelería y turismo, también con capitales extranjeros (España, Italia, Francia), pero de ningún cubano? Firmas como Barceló Hotels& Resorts, AccorHotels, MercureHotels, Royalton Resorts, son de capital extranjero. Otras firmas cubanas como Gran Caribe Hotels, Gaviota Hoteles, Cubanacán Hoteles, Cubanacán Grupo, pertenecen a militares cubanos de la nomenclatura.

Zonas francas y parques industriales son de capitales extranjeros, y no de un simple cubano.

La actividad priorizada por su hermano, el fallecido dictador Fidel Castro, es el turismo, también con capitales extranjeros y no de un simple cubano.

Otros como la industria básica, la industria ligera, la industria pesquera, entre otras, funcionan por capital extranjero y no de un simple cubano.

Si los ingresos producidos por estas empresas cubanas fueran beneficio de los ciudadanos, los salarios superarían los de los panameños, los costarricenses y hasta el de los haitianos. Y el sistema de “salud y educación gratuito” con el que machaca el general-presidente, fuera del primer mundo.

thOtro de los chistes eructados en el discurso del 27 de diciembre de 2016: […]NO DEBEMOS COGERLE MIEDO Y PONERLE TRABAS…

Las reformas iniciadas por el general-presidente, en proceso de ampliación en octubre del 2010, permitieron los trabajadores por cuenta propia. Pero se produjeron tras dejar sin empleo a casi 500 mil trabajadores y ante el escándalo internacional por el desempleo en la isla.

Dos años después, en el 2012, el general-presidente dio la orden de arremeter contra ese incipiente sector privado cubano de inversores internos, alegando “prevenir indisciplinas e ilegalidades”, e impidiendo el comercio de ropas y otros productos de primera necesidad que su régimen autorizara.

El general-presidente cogió miedo y puso trabas. Dio un paso adelante en el 2010 y luego tres para atrás en el 2012. No sé sabe qué tiene en la anciana cabeza.

Aun con miedo y poniendo trabas, en el 2016 arremetió contra el sector agrícola privado y las paladares administradas por inversores internos. ¡Descubrió el agua tibia! ¡Se percató que el sector cuentapropista crea independencia estatal en un país donde por más de 50 años el Estado fue la única fuente empleadora!

En una nota publicada por el órgano oficial del Partido Comunista, Granma, de fecha 3 de noviembre del 2013, se afirma: “Como expresara el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en la Asamblea Nacional el 18 de diciembre de 2010, corresponde al Partido y al Gobierno facilitar la gestión de los trabajadores por cuenta propia, no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos, lo cual deberá ir acompañado de un cumplimiento estricto de la Ley y los tributos, así como de motivar en este sector el rechazo a las ilegalidades”.

Su gobierno no creó un mercado mayorista para los trabajadores por cuenta propia cubanos, pero sí las zonas francas para los inversores extranjeros. Todo bien pensado por el general-presidente y su grupo militar en el poder para así joder a los cubanos.

Según cifras de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en el 2010 había 157 mil personas ejerciendo el trabajo privado, y posteriormente aumentó a 442 mil. Cifras que no han podido ser confirmadas por grupos independientes del estado.

En el presente, debido a las constantes represalias, son pocos los privados que realizan la labor legal por cuenta propia en la isla. Y la ONEI oculta las cifras actualizadas de cuántos la ejercen.

No se les permitió a los cubanos de la isla las licencias de modista o sastre, tampoco los cines en 3D, la venta de ropas de facturación extranjera y las boutiques. Sin embargo, el gobernante  toleró que varias firmas extranjeras, como la casa francesa Chanel, hicieran sus pasarelas por el Paseo del Prado en La Habana e invirtieran su capital en la isla. Y de igual modo, permitió a varios medios extranjeros la filmación de películas, documentales y series, entre ellos Hollywood, industria del cine estadounidense. No se sabe para qué beneficios de la población se destinaron esas ganancias.

Del incremento del turismo extranjero en Cuba, que ya alcanza cifras record en número de visitantes y grandes ingresos, se desconoce a dónde van a parar sus ganancias. El trasporte público continúa igual, cada día más ciudadanos carecen de vivienda, los salarios no aumentan, la seguridad social empeoró, constantemente se incrementan  los precios de los productos alimenticios…

Hagamos una pausa, cubanos. ¿No será que Raúl dijo que nosotros los cubanos de a pie […] no vamos ni iremos al capitalismo…, pero él y su sequito si? Y eso es redundante porque, de hecho… ¡ellos siempre lo han vivido!

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