Un Granma cibernético

Por José Alberto Álvarez Bravo
jose-alberto-alvarezFLORIDA.- De Tuxpan salió el Granma con 82 hombres a bordo. Venían dispuestos a restaurar en Cuba la institucionalidad democrática sepultada por el madrugonazo marcista. Al frente del grupo, un joven abogado de origen oriental, cargado de oratoria patriótica pero con algo muy diferente alentando en su pecho. Seis décadas de historia posterior corroboran esta presunción.
Narrar la dramática historia de Cuba bajo el yugo impuesto por este señor no es el motivo de estas líneas, sino expresar mi experiencia en los pocos días de iniciado en Facebook. Sobre todo a la grosera invasión de la maquinaria ideológica del castrismo en las redes sociales.
Usan una foto y un nombre de mujer, por lo común. Se inventan un perfil tan falso como exiguo, y se enfocan en los disidentes para provocar una sutil batalla de ideas. Se traicionan estos alabarderos de la dinastía al decirte, desde una cuenta femenina, que están “encantados” de conocerte. Acto seguido se enzarzan en una esgrima verbal donde te dan la razón en algún punto coyuntural, secundario, para tratar de acorralarte en lo medular.
El lenguaje machista y bravucón, incongruente con la más leve femineidad, delata la verdadera identidad de estos cubanos, mercenarios de una causa que ha provocado el éxodo más longevo y masivo que se ha dado en países sin guerras.
Defensores del evangelio bárbaro del odio, carentes del más mínimo decoro que impide aliarse a causas innobles, estos viajeros del Granma cibernético, al sentirse desarmados ante la luz de la verdad inobjetable, bloquean sus cuentas fantasmas donde esconden su verdadera identidad, como otras variantes del bandidaje que embozan su rostro para robarle a una anciana su cartera. Lobos de la misma camada.
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