Ofrendas religiosas contaminan las ciudades de Cuba

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones se manifiesta en todas sus facetas

Por Magaly Norvis Otero Suárez/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- Como resultado de las prácticas religiosas de origen africano, entre las que destacan la brujería y la santería, las calles de Cuba, sobre todo las de la capital, permanecen plagadas de ofrendas y trabajos de brujerías.

Desafortunadamente, el bien que puedan causar estas ofrendas y trabajos a los practicantes, se revierte en perjuicio social, debido a la contaminación que producen.

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones  3Frutas en descomposición, cabezas de animales, cintas y otros materiales permanecen hasta que la naturaleza, las lluvias o el viento, los dispersan. Pero mientras este proceso tiene lugar, moscas, insectos y otros agentes intervienen, propagando la putrefacción.

Al respecto, algunas personas opinaron:

“Esa contaminación atrae insectos, artrópodos que son perjudiciales para la salud. Ellos son trasmisores de enfermedades”, expresó Gabriela Romero, estudiante de nivel superior.

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones  2Lasnier Bravo, otro estudiante dijo: “No sé si existe una ley para esto, lo que pienso es que no deberían arrojar las ofrendas en lugares públicos, porque desprenden mal olor y es muy molesto”.

Heida Francisca, cuentapropista, opinó: “Creo que se ve feo. Debería haber un poquito más de cuidado en ese aspecto. Al final lo que recibe el santo, ya lo recibió, no hay por qué dejar el desecho ahí, donde vengan vectores, gusanos, moscas”.

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones  5A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades, el medio ambiente se deteriora cada vez más, sin que las personas conozcan las regulaciones legales en este sentido.

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones se manifiesta en todas sus facetas.

Adonis Díaz, practicante de la religión y vendedor de artículos religiosos comentó: “Hay animales dentro del marco legal que se pueden obtener. Casi siempre son los carneros, los chivos, los gallos, las gallinas y los pollos. Hay cooperativas y personas que se dedican a este tipo de negocio, los crían con el fin de abastecer este tipo de mercado”.

Según practicantes de la religión Yoruba, cuando decapitan a los animales, para hacer a alguien una limpieza, el destino final es botar el animal decapitado junto a una ceiba, en un río o en el mar, según el Orisha o el deseo del muerto (prenda espiritual), que son quienes designan donde termina la ofrenda.

La inconsciencia de las personas que practican estas religiones 4Las ofrendas que se hacen a los santos se denominan Addimú, pueden ser de frutas, vegetales, plantas, flores o animales que se le dan a comer al Orisha como una expresión de amor del creyente que desea comunicarse con la divinidad. No siempre las ofrendas se hacen con la inmolación de animales.

“Hay muchas formas de honrar a las prendas, no siempre es con la sangre del animal, también se veneran con frutas, flores y dulces”, comentó Luis Daniel, sacerdote de Ifá.

La venta de animales endémicos para el sacrificio, no cuenta con un control adecuado por parte de las instituciones estatales de protección para el Medio Ambiente, ni tampoco los organismos estatales regulan los lugares para depositar las ofrendas religiosas.

“Si hay algo regulado o no, ese capítulo en la Constitución no lo he visitado, el Estado como tal no nos pone trabas. Si existe una ley no se le hace énfasis”, dijo Adonis Díaz, practicante de la religión, quien agregó que “hasta donde yo tengo entendido, no hay ninguna ley que proteja a los animales. Aquí simplemente hay un comercio de animales que se compran y se venden directamente para eso”.

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Para conocer de la existencia de una ley que regule el sacrificio de animales, se realizaron llamadas telefónicas a la Agencia de Protección de Animales.

“Nosotros como agencia no contamos con ninguna ley. Debe llamar a la oficina del Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), para ver si ellos cuentan con alguna ley”, dijo una trabajadora de la Agencia
de Protección de Animales, que atendió la llamada y que se negó a identificarse.

En el CITMA recibimos la siguiente respuesta: “Existen los mecanismos y existen las personas responsabilizadas tanto por el CITMA, como por los compañeros de sanidad del Ministerio de Salud Pública, pero no siempre estamos en el instante en que la persona está matanLa inconsciencia de las personas que practican estas religiones 7do a la gallina, al chivo, lo tiran a la orilla del río, por ejemplo. Yo he visto en ocasiones en los ríos aquí aledaños a la capital que las personas hacen sus actos religiosos y dejan allí una gallina, un bolso con un grupo de cosas, entre otras cosas”.

Las personas que son sorprendidas en el acto, pueden recibir multas. Sin embargo, como expresó la funcionaria, el mecanismo, deja muchas lagunas, y la violación de estas leyes sanitarias generalmente no recibe castigo.

Algunos trabajadores de servicios Comunales en la capital se resisten a recoger los desechos religiosos y ceden el proceso de limpieza a insectos y vectores, ocasionando la propagación de enfermedades.

“Yo soy el barrendero de este Parque (Nguyen Van Troi, situado en el municipio Cerro), a mí me perjudican estos animales, la mayoría en estado de descomposición, que votan aquí. Esto es un lugar público, donde juegan niños y adolecentes. Debería haber una gente encargada para velar por esta indisciplina”, acotó Eulogio Estrada, trabajador de Comunales.

La mayoría de los transeúntes consultados no conoce si existe una ley que prohíba estos sacrificios o si, al menos, existe una regulación para que las ofrendas no sean depositadas en las esquinas y parques, que además de contaminar el medio ambiente, empañan la imagen de la ciudad.

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